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Las experiencias del Moncada nos fueron legadas como clase magistral de patriotismo.

Memorias del Moncada

Lázaro J. Montano Castellanos |
26 de Julio de 2022 / 7:00 am
Las experiencias del Moncada nos fueron legadas como clase magistral de patriotismo.

Las experiencias del Moncada nos fueron legadas como clase magistral de patriotismo.

El 26 de julio de 1953 jóvenes cubanos asaltaban los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Santiago de Cuba y Granma se estremecían ante la osadía de este grupo de revolucionarios que se atrevían a desafiar el yugo opresor del pueblo. 

El plan era complicado en todas sus dimensiones. Tomar ambas fortalezas en inferioridad de número y armamento resultaba una tarea difícil. Impulsar la lucha armada a lo largo y ancho de la isla, también. 

Sesenta y nueve años atrás Cuba era sacudida por la noticia. Comenzaba la gestación de una nueva etapa de nuestra historia. Una vez más el pensamiento martiano campaba en los corazones de los jóvenes clandestinos: "La libertad cuesta muy cara, y es necesario, o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio". 

Muchas consecuencias tuvo semejante acto de valentía. Se había hecho necesaria una acción que removiera el país, algo que hiciera despertar a los cubanos y los pusiera en camino de su libertad. “¿Cuándo decidimos atacar el Moncada? Cuando nos convencimos de que nadie haría nada, de que no habría lucha contra Batista, y de que un montón de grupos existentes -en los que había mucha gente que militaba en varios a la vez- no estaban preparados ni organizados para llevar a cabo la lucha armada que esperábamos”, comentó Fidel Castro, mucho tiempo después, al intelectual Ignacio Ramonet en entrevistas recogidas en el libro “Cien horas con Fidel”. 

Pese al revés militar que constituyó la fecha para el naciente Ejército Rebelde, sería una victoria histórica. Había comenzado a andar el “motor pequeño” que sería el impulso y corazón de ese otro “motor grande” dentro de la Revolución Cubana. 

Muchas vidas se perdieron ese día y en los siguientes. Fidel fue apresado, y en su alegato de autodefensa, “La Historia me Absolverá”, el líder revolucionario señaló a sus acusadores como los causantes de todos los males sociales existentes en Cuba. 

Los culpó de llevar al país a la ruina y de prestarse como gobierno títere a los deseos de los Estados Unidos. También, enumeró las razones por las cuales se habían lanzado a la lucha armada y los objetivos en caso de un triunfo revolucionario. No terminó sin antes situar al apóstol, José Martí, como líder intelectual del asalto. 

Aquel 26 de julio, pasaría a los anales de la historia de nuestro país como el Día de la Rebeldía Nacional. La fecha significó el inicio del fin del período neocolonial en Cuba y la consolidación de la conciencia revolucionaria dentro del M-26-7. Fidel, un joven estudioso de Derecho, se destacó aún más como líder después del Moncada. 

Se afianzó como el coordinador fundamental del nuevo período de lucha armada en el país que terminó con la derrota de Batista en enero de 1959. Quien años después se convertiría en Comandante en Jefe del Ejército Rebelde, sería el portador de la bandera del radicalismo contra las políticas anexionistas de los gobiernos traidores y el máximo defensor de los derechos del pueblo.

La fecha trasciende los años y llega hasta la actualidad. Nuestras armas son otras, pero la tarea es la misma: defender la Revolución. Las experiencias del Moncada nos fueron legadas como clase magistral de patriotismo. Es preciso volver a la historia ante los banales intentos del enemigo por socavar la unidad nacional. 

Se hace necesario rememorar a los jóvenes del centenario y su lucha. A los caídos. Los sacrificios y sus motivos. Cada 26 de julio es un día heroico, un grito de guerra, pero también un ejemplo de fe y amor. 

Bien se escribió en las páginas del Manifiesto del Moncada: “Cuba abraza a los que saben amar y fundar, y desprecia a los que odian y deshacen. Fundaremos la República nueva, con todos y para el bien de todos, en el amor y la fraternidad de todos los cubanos”. Honremos nuestras conquistas.

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