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Yonnier Torres (izquierda), “un creador, un soldado de las letras.”

En primera fila del espectáculo

Chavdar Ferrer Sandoval |
21 de Febrero de 2017 / 8:30 am
En primera fila del espectáculo

Yonnier Torres (izquierda), “un creador, un soldado de las letras.”

Los alfareros del arte también tienen su día; es por ello que este 18 de febrero, recordando la fecha que marca el natalicio de Olga Alonso, la alegría y celebración se hacen realidad para aquellos que –desde la instrucción artística- no solo cultivan, también regalan sus conocimientos a nuestros artistas aficionados, convirtiéndolos en mejores seres humanos y en excelentes profesionales.

Tal es el caso de Yonnier Torres Rodríguez; profesor e instructor de literatura en la Universidad de las Ciencias Informáticas, quien recientemente recibió el Premio Calendario 2017 en la categoría de poesía. Con responsabilidad y entrega, este joven intenta moldear la semilla de la vocación por las letras y hacer brotar de la roca dura: una bella flor:

- El origen… el camino de la instrucción de arte

- No soy graduado de una escuela de arte, ni de una escuela de instructores de arte. Estudié Sociología en la Universidad de La Habana y cuando me gradué y vine a trabajar para la UCI como profesor de Filosofía de una facultad, no pude imaginar que los derroteros de la vida o los misterios del destino, me convertirían en instructor de literatura.

- ¿Por qué se dedicó, como profesional, a esta actividad?

- Si hay un culpable, de que hoy me dedique a la instrucción literaria, es -como decía José Lezama Lima- el azar concurrente. En la Universidad me integré al taller literario, poco a poco fui formándome como escritor y a la primera oportunidad, ante la solicitud de una plaza en el Centro Cultural, me subí al barco y con la ayuda y el apoyo de los demás instructores fui aprendiendo los vericuetos de la profesión.

- ¿Cómo interpretas, en lo personal, la palabra instructor?

- Ser instructor presupone una gran responsabilidad, tienes a tu cuidado las intenciones y la voluntad de un grupo de estudiantes, profesores y trabajadores que comparten un elemento común: la pasión por la lectura y la escritura. El hecho de ser instructor te coloca en la primera fila de un espectáculo sin igual, te vuelve títere y titiritero del crecimiento profesional de quienes, una vez por semana, vienen buscando el consejo, el apoyo, la comprensión y la experiencia compartida.

- ¿La palabra arte?

- El arte no es solo un medio de vida, es un camino a seguir, un modo de ser, hacer, y pensar.

- ¿Cómo se enfrentó a esta gran comunidad? ¿Cuáles fueron sus retos?

- El reto diario es incentivar en la comunidad el hábito de la lectura, la pasión por los libros, en un entorno donde la tecnología pone a nuestro alcance un enorme abanico de ofertas culturales, de instrumentos para el ocio, de medios de entretenimiento. Trabajamos en pos del crecimiento cultural, remamos con fuerza contra la corriente y sobrevivimos a la tormenta de la banal diversión.

- ¿Reconocimientos en su trayectoria laboral?

- El principal reconocimiento son los logros que obtienen los miembros del taller en los festivales de artistas aficionados, en los encuentros debates y en los diversos certámenes, tanto de carácter local, como nacional. Cada premio de un tallerista es también un premio del instructor.

- ¿Qué le ha aportado la UCI en su desarrollo profesional?

- La UCI ha sido un punto clave, tanto para mi formación como profesor e instructor, como mi preparación en la labor creativa. Todavía recuerdo el primer día que me acerqué al taller literario con mi primer cuento; desde entonces ha llovido mucho, pero la UCI fue el inicio, fue la vuelta de tuerca y sin dudas, no será el final.

- ¿Cómo llegar a un mayor fortalecimiento del movimiento de artistas aficionados en la UCI?

- Con una mayor labor de divulgación y promoción. Aunque parezca increíble, hay estudiantes que llegan al tercer o cuarto años de la carrera, sin saber que acá existen talleres en todas las manifestaciones, que tenemos un aula de teatro, una galería o un salón de danza.

- ¿Instructor de arte o trabajador por la cultura?

- Un creador, un soldado de las letras.

- ¿Desafío como profesor y/o como artista?

- Confiar cada día en mi talento y en el de mis estudiantes. Mirarme al espejo y decirme: “¿Qué diablos estás haciendo?, ¡ponte de una vez a escribir!”. Llamar a mis estudiantes y decirles: ¿Qué diablos están haciendo?, ¡pónganse de una vez a escribir! ”.

En primera fila del espectáculo

En la Peña literaria Torres de Marfil junto a la escritora de la UCI Elizabeth Reinosa Aliaga.