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Estudiantes de las facultades 2 y 4 y trabajadores de las direcciones de Transporte y de Gestión Tecnológica de la UCI, entre otras, protagonizaron hoy uno de los actos de bondad más salvadores de vida. Foto: Tania García Torres

Cuando la sangre cae…

Tania García Torres |
22 de Marzo de 2018 / 4:15 pm
Estudiantes de las facultades 2 y 4 y trabajadores de las direcciones de Transporte y de Gestión Tecnológica de la UCI, entre otras, protagonizaron hoy uno de los actos de bondad más salvadores de vida

Estudiantes de las facultades 2 y 4 y trabajadores de las direcciones de Transporte y de Gestión Tecnológica de la UCI, entre otras, protagonizaron hoy uno de los actos de bondad más salvadores de vida. Foto: Tania García Torres

Actos de heroísmo realizan los cubanos a diario. Pero este tiene otra significación para nosotros.

Así comentaron esta mañana los estudiantes y trabajadores de varias facultades y direcciones de la Universidad que protagonizaron uno de los gestos de bondad que marcan el agradecimiento para toda la vida.

El tercer jueves de cada mes, las filas de donantes voluntarios de sangre que esperan en el Centro Médico de esta Universidad, recuerdan, a veces, la afluencia de personas a los puntos wifi en Cuba.

Y es que, a este acto voluntario convocado por el Buró Sindical de la UCI y coordinado con las diferentes organizaciones de masas y estudiantiles del centro, concurren los jóvenes de acá, como si fuera una fiesta para salvar vidas.

Ariel León Ceballos, estudiante de tercer año de la Facultad 2 ve el donar sangre como una ayuda a cualquier persona que esté en una situación extraordinaria.

“Es humanismo más que todo; la voluntad de salvar”, aseveró Zoila Bárbara Guerra Maceo, trabajadora de la Dirección de Servicios Generales.

Jesús Ramón González Crespo, trabajador de la Dirección de Extensión Universitaria, quien coincidió con Zoila, lo describió como un acto de amor a otra persona.

“Para mí no es un acto heroico”, apreció Jesús Ramón.

“En Cuba nos hemos formado en emprender actos heroicos, pero, donar sangre para mí es más que eso, es un acto de bondad.

“En mi caso comencé a donar sangre a los 17 años. Casi tengo 15 donaciones realizadas. Pero tuve que interrumpirlo por problemas de presión arterial. Hoy hago mi primer donativo luego de 12 años. Lo más lindo es que tú no sabes a quién vas a ayudar con tu sangre.”

Para la joven Mary Nelsa Bonne Cuza, trabajadora de la Vicerrectoría de Tecnología, quien ha efectuado unas 12 donaciones, representa un proceder de acuerdo a cada persona.

“Viví de cerca el desastre provocado por el huracán Sandy en Santiago de Cuba –relata Nelsa. Y no pude dar algo material a la persona necesitada, pero lo que estaba en mis manos era donar sangre. Y eso hice”. Uno actúa, afirmó.

Y es que cuando la sangre cae en una vida, como ilustraron algunos de los presentes, la satisfacción es tan grande que, ni los miedos antes, ni la fatiga luego, pueden detener el sinfín de sentimientos que corre por tantas venas.

Donaciones de sangre.

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