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Sergio Castro Rojas, auxiliar de abastecimiento del Complejo de Comedores 1 (CC1), uno de los fundadores en 2002 de la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI). Foto: Tania García Torres

2002: El proyecto futuro se transforma en una victoria

Tania García Torres |
21 de Septiembre de 2017 / 11:30 am

Sergio Castro Rojas, auxiliar de abastecimiento del Complejo de Comedores 1 (CC1), uno de los fundadores en 2002 de la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI). Foto: Tania García Torres

El año 2002 fue una verdadera hazaña de esfuerzo y sacrificio para impulsar el estratégico proyecto de Fidel, significa Sergio Castro Rojas, auxiliar de abastecimiento del Complejo de Comedores 1 (CC1), uno de los fundadores de la Base de Radioescucha Lourdes y de la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI).

Todavía en mayo de 2002, relata el santiaguero, yo pertenecía al Centro Radioelectrónico Lourdes como trabajador civil de las FAR, específicamente, como jefe de almacenes.

Cuenta este admirador del Che que la construcción del primer comedor del CC1 se inicia en 2002, donde, en la etapa de los rusos, radicaba un parqueo de carros blindados militares y de tanques. Pero no es hasta el 12 de septiembre con cerca de 3 000 comensales que empieza a funcionar.

“Pero, en un principio, la comida se traía elaborada del complejo de alimentos de La Lisa ‘Tamara Búnker’. El servicio se prestaba en los mismos apartamentos”, recuerda Sergio.

Uno de los momentos inimaginables en la vida de este santiaguero llega meses antes de la apertura de la UCI. La remembranza saca chispas del rostro del militante partidista:

“Allí, donde estaba el policlínico viejo, hoy cercanías de la Plaza Niemeyer, se apareció el Comandante en Jefe Fidel Castro y el presidente ruso, Vladimir Putin.

“Ellos recorrían el lugar, saludaban y hablaban con los que estábamos ahí. Pero nunca imaginé que estrechara la mano de Fidel y Putin”.

Los ojos de Sergio saltan de sus espacios. Viajan sus manos. Y aunque el hombre frente a mí revela rectitud, consigue redimir la sonrisa y retener la presencia del inspirador de esta institución de nuevo tipo encarada a la informática.

“Imagínese, describe, sentí una emoción tremenda por lo que significa Fidel para nosotros. Fue un momento muy especial”.

La faena de los primeros días en que la lluvia ahondaba la convicción de los hombres, inunda la nostalgia del auxiliar de abastecimiento.

“Trabajábamos con ese amor, esmero y dedicación para que esto fuera a’lante. Y nos batíamos con el fango, el aguacero, contra viento y marea para sacar adelante la idea de Fidel.

“El proyecto de Fidel de crear una Universidad tenía el objetivo de darle un futuro, una buena utilidad a lo que había sido el Centro Lourdes tan estratégico para el país.

“De hecho no iba a dejar de ser estratégico para la nación. Era algo novedoso; la ciencia y la informática que hoy es el corazón de cualquier país. Eso nos estimuló a dar el paso al frente, a apoyar en todo con calidad, con espíritu patriótico y revolucionario, con sentido de pertenencia.

“La efervescencia y ese ahínco son inolvidables. Cada visita de Fidel nos motivaba más.

“Ese empeño lo sentíamos como propio porque era una tarea grande, fuerte y un encargo de Fidel, quien nunca se sintió derrotado y transformó el proyecto futuro siempre en una victoria.”

Trabajadores fundadores de la UCI del Complejo de Comedores 1, comedor 3, turno 1.